Una ciudadana noruega encuentra y dona al Museo de Villajoyosa una terracota de la Inmaculada Concepción

March 11, 2014 por  
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La pieza ha llamado la atención de los arqueólogos por las coincidencias con una figurita romana desnuda de los fondos de Vilamuseu, dos mil años anterior.

Donación terracota

 

Los fondos de Vilamuseu (Red de Museos y Monumentos de Villajoyosa) no paran de crecer. En esta ocasión ha sido gracias al hallazgo casual de una ciudadana noruega residente en la Vila, en las inmediaciones de su vivienda en la playa del Charco. Erica Blakstad, que así es como se llama la donante de la pieza, localizó en el campo una figurilla de terracota (barro cocido), a la que le faltan la cabeza y los pies, y enseguida la depositó en el Museo de Villajoyosa, como obliga la ley, para que pudiéramos inventariarla, catalogarla e investigarla.

Los técnicos del Museo de Villajoyosa han informado de que a primera vista se podía ver que la figurilla representaba a la Inmaculada Concepción, ya que la posición de las manos entrelazadas en el pecho y el pliegue del manto son típicos de esta Virgen, así como el pelo largo que se aprecia por la espalda. La pieza presenta restos de estuco de color blanco y marrón rojizo en algunas zonas.

La Inmaculada Concepción es un dogma muy antiguo, que se puso especialmente de moda con la Contrarreforma en el s. XVII. De hecho, la Inmaculada se declaró fiesta de guardar en todos los reinos de su Majestad Católica, es decir, en todo el Imperio español, desde 1644. Es muy probable que esta pieza sea posterior a esa fecha, aunque las investigaciones en curso podrán concretar algo más, según informa el Museo de La Vila.

Este tipo de terracotas lleva fabricándose de manera idéntica desde el s. IV a. C., como es el caso de las famosas “tanagrinas” procedentes de las necrópolis de Tanagra, en Atenas; o, sin ir más lejos, las terracotas romanas localizadas en Villajoyosa, una de ellas en las excavaciones arqueológicas de la villa romana de Barberes Sud, del s. I d. C., una muñeca que representa a la diosa Venus desnuda.

El tamaño y el método de fabricación de ambas figurillas es idéntico, a pesar de separarlas dos mil años: dos moldes (uno para el frente y otro para la espalda) que se rellenan de arcilla, y después ambas partes se pegan con arcilla líquida, antes de cocerlas en el horno, para formar la figura. Ambas conservan restos de pintura de color en la superficie y, lo que es más curioso, están fracturadas exactamente por el mismo sitio: a ambas les falta la cabeza y la mitad inferior de las piernas.

El concejal de Patrimonio Histórico, Pepe Lloret, ha explicado que “este tipo de donaciones son muy importantes para Vilamuseu, porque, aunque no sean piezas muy antiguas, en las salas de exposiciones del nuevo museo podremos ver piezas desde época fenicia hasta nuestros días y así, mediante estas comparaciones, explicar las similitudes y las diferencias entre las costumbres antiguas y las de hoy, y el proceso que nos ha llevado a ser como somos. Las cosas no han cambiado tanto y muchas de nuestras costumbres tienen raíces de hace miles de años”.

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