Artículo de Opinión : NO A LA GUERRA … no a la intervención en Libia

April 21, 2011 por  
Guardado en *Destacado

Hace siete años, una multitud de personas de toda condición nos opusimos y nos movilizamos contra una guerra. Hoy en cambio, a penas se levanta alguna voz ante lo que está pasando, pero una guerra siempre es una guerra, cómo un tirano es siempre un tirano…aunque este sea el nuestro y a aquella la califiquemos como justa. Parece que, en estos tiempos revueltos, quien tiene que dar pruebas de coherencia y buena fe no son los que promueven guerras y dictadores, sino los que aborrecemos a ambos. En esta situación, si no repudiamos la intervención en Libia, somos unos incoherentes porque apoyamos una intervención militar cuando condenamos otra (aunque aquella de Irak no tenía ni los mínimos exigibles según la legalidad internacional vigente). Pero por otro lado, si nos oponemos con firmeza, somos unos insensibles ante el dolor de la población civil masacrada por el déspota. Sean pues los mecenas de autócratas, patrocinadores de guerras y mercaderes de armas quienes se justifiquen y expliquen sus propias indecencias y sus incoherencias, y no los que las tenemos que padecer y asumir.

No a la guerra, decimos otra vez, porque la vemos como una “solución” irracional de consecuencias imprevisibles pero siempre terribles, tras la que se esconden no pocos intereses oscuros. Pero también decimos No a los tiranos, que consentimos mientras nos son útiles y a los que armamos hasta los dientes con que destrozan  a sus propios pueblos.

Por eso manifestamos:

No a la intervención militar
– porque constatamos que siempre produce más conflictos de los que resuelve.
– porque únicamente beneficia a los abastecedores del arsenal militar,
– porque no garantiza ni la caída del régimen, ni la pacificación, ni la seguridad del pueblo libio,
– porque no prevé lo que será la Libia postgadaffi y
– porque tampoco está muy claro quien hay detrás de la amalgama rebelde a la que se supone que se apoya.

No al apoyo tácito o explícito a dictadores (hasta ahora a Gadaffi, pero quedan muchos más)
– porque someten a su pueblo para garantizar los intereses de grandes (y medianas) potencias
– porque lo explotan a través de estructuras de corrupción que no podrían existir sin nuestra complicidad (paraísos fiscales, negocios compartidos, regalos aceptados…),
– porque lo reprimen, con las armas que les vendemos (y nos rasgamos las vestiduras cuando las utilizan), para mantenerle en estado de dependencia económica permanente,
– porque se convierten de repente en peligrosos incontrolados con los que no se sabe entonces qué hacer.

Abandonemos la complacencia o la ignorancia ante el incumplimiento sistemático de los derechos humanos donde se produzca, sin hipocresías ni cínicas justificaciones. Utilicemos con rapidez y contundencia la presión internacional necesaria para acabar con esas situaciones. Debemos apoyar, por supuesto, con algo más que buenas palabras, los deseos de libertad de los pueblos que hoy piden el fin de la corrupción y la opresión, mandando un mensaje claro a sus gobernantes: hay medidas económicas y políticas sobre los propios dictadores y sus intereses particulares más convincentes y eficaces que un bombardeo, que como los bloqueos generales, suelen perjudicar a la población civil, y sólo son rentables para las empresas de armamento o las encargadas de la posterior reconstrucción.

La alternativa bélica por la que se ha vuelto a optar nos sigue pareciendo una maraña de incoherencia, descrédito e impotencia que nos incapacita para lograr un escenario internacional más seguro y más justo. Por eso nuestro No a la guerra.

Este tiempo de crisis podría ser un buen momento para construir entre todos un orden social mundial mejor, donde lo que podemos ganar es mucho más de lo que ya se puede perder. Deberíamos actuar con mayores dosis de coherencia, responsabilidad y compromiso ético. Por ello, no podemos estar callados y es necesario recordar de nuevo el mensaje de Gandhi: la Paz sólo se construye con la Paz.

La Vila Joiosa a 30 de marzo de 2011

 

JOSÉ SUÁREZ GUTIÉRREZ (11.040.531 E), FRANCISCA MAYOR FERRÁNDIZ (21.376.301 D), Mª PAU VILA PASTOR (20366111), JOAN SEGOVIA MARTINEZ, CARMEN ARANDA LÓPEZ (21416231B), ALBERTO ANDRÉS AGUIRRE (17710514P)

Share