Las excavaciones descubren una pieza en La Vila Joiosa que simboliza el cambio de la etapa íbera a la romana

La excavación se está realizando a raíz de las obras del gran colector de aguas pluviales de la ciudad y el ‘stylus’ (punzón para escribir en tablillas de madera) ha aparecido en un silo, de finales del siglo II a. C.

El equipo de arqueología del Ayuntamiento de La Vila Joiosa ha encontrado en el yacimiento de la excavación Les Ribetes un silo circular de 1,8 m. de diámetro, fechado hacia finales del s. II a. C., perteneciente a la fase más antigua del yacimiento, el Ibérico final (siglos II/I a.C.). Aunque es un yacimiento íbero, su fecha corresponde a una época en que se vivía bajo la dominación romana. En este yacimiento, el equipo de arqueología municipal ha encontrado un stylus (punzón para escribir en tablillas de madera), de gran valor arqueológico, que data de los silgos II/I a.C.) que simboliza la transición de la época íbera a la romana.

Estas excavaciones arqueológicas se están realizando a raíz de que comenzaran las obras del gran colector de aguas pluviales en el centro de la ciudad.

Los silos son grandes hoyos excavados en el suelo, enlucidos de arcilla y quemados para endurecerla, donde se almacenaba grano tostado para conservarlo durante el año. Cuando se abandonaban, se rellenaban con todo lo que se tenía a mano, por lo que suelen dar objetos muy interesantes: de hecho, en su interior ha aparecido una pieza de gran interés, que sin duda ocupará un puesto en las vitrinas del nuevo Museo de La Vila. “En el silo ha aparecido un stylus de hueso, es decir, un punzón para escribir en tablillas de madera encerada (de ahí viene el nombre de la pluma estilográfica). Se une a otros dos magníficos stylus decorados de bronce de Vilamuseu, uno de los cuales se encuentra en préstamo representando a Allon (Villajoyosa) en la sala del Museo de Prehistoria y de las Culturas de Valencia dedicada a las diez ciudades romanas de la Comunidad Valenciana”, ha explicado el concejal de Patrimonio Histórico, Pepe Lloret.

Un extremo del stylus tiene forma de punzón para escribir y el otro es como las gomas de borrar: tiene una superficie biselada plana para aplastar lo escrito en la cera y así borrarlo. Esta pieza revela un momento histórico en que se estaba viviendo el paso de la época íbera a la romana, puesto que el stylus es un instrumento romano.

Los sondeos arqueológicos que se realizaron en 2011 previos a las obras del gran colector de pluviales, realizadas por la empresa Aquagest, permitieron descartar la excavación arqueológica de aproximadamente el 90% de la superficie de las obras, por lo que han sido una acción de coordinación, prevención y planificación ejemplar entre las concejalías de Urbanismo y Patrimonio Histórico y la empresa, que ha permitido delimitar exactamente las áreas arqueológicas que era necesario excavar.

Los límites de la ciudad romana de Allon
Los trabajos han permitido conocer por primera vez los límites de la ciudad romana de Allon hacia el este, y han desvelado que, antes de las obras de la carretera nacional (Av. del País Valenciano) en los años 30 del s. XX, la costa de Allon era una sucesión de espolones rocosos que dominaban el talud costero, con un desnivel de 20 m. sobre la playa, una especie de línea ondulada cuyos entrantes eran barrancos que penetraban en perpendicular a la costa hacia el interior, y que obligaban a subir hasta la actual plaza de Juan Carlos I (popularmente conocida como “La Creueta”) para sortear el barranco del Censal y el Barranquet y dirigirse hacia la parte oriental del territorium de Allon, es decir de la comarca de la Marina Baixa.

Es extraordinario que ese rodeo se haya conservado fosilizado en las calles de Villajoyosa durante 2.000 años: un carro romano que quería ir de Allon a, por ejemplo, la villa del Albir, partía del foro (Plaza de la Generalitat), subía por el Kardo Maximus o calle principal norte-sur (hoy exactamente la C/ Canalejas), pasando por delante de las termas monumentales y otros edificios públicos; subía hasta la Creueta, viendo a ambos lados cientos de tumbas, y, tras alcanzar un bivium (cruce de caminos, comprobado arqueológicamente) fosilizado por el actual crucero de la Creueta, tomaba el camino viejo de Valencia (actual Avenida de Benidorm), para pasar al lado de villas como la de Barberes Sur y cerca de la cantera romana de Cales i Alataies, recientemente descubierta.

“Uno de esos salientes del talud costero era precisamente el que había entre los barrancos del Censal y el Barranquet, que hoy están ocultos porque se han rellenado con muchos metros de escombros para construir la carretera y la expansión de Villajoyosa. En ese espolón entre los dos barrancos (un lugar privilegiado por su control visual de la bahía de Allon), se estableció un importante asentamiento, primero ibérico y después romano, probablemente una villa suburbana, propiedad de un personaje principal del municipium, o bien un barrio completo en la periferia de la ciudad. Eso es precisamente lo que ahora se está excavando en una anchura de 3 m., que es la de la zanja del colector de pluviales. Hacia la plaza de la Generalitat, donde los sondeos encontraron indicios del foro y de una calzada que bajaba al puerto, a una gran profundidad, no será necesario excavar porque se va a pasar el colector a una profundidad por debajo de los yacimientos detectados”, ha explicado Antonio Espinosa, director del Museo de La Vila.

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