El trabajo del arqueólogo municipal Diego Ruiz revela que las termas de Allon, en Villajoyosa, se construyeron en el primer siglo después de Cristo

El Ayuntamiento de La Vila Joiosa, a través de la Concejalía de Cultura y del Museo Municipal, puso al descubierto en una excavaciones arqueológicas de 2006 las Termas Romanas de Allon, ubicadas en la calle Canalejas de la localidad. Con este hallazgo concluían cinco siglos de hipótesis y discusiones científicas sobre la localización de la cuarta, y última, ciudad romana de la provincia de Alicante, la de Allon. Las termas de Allon son las termas romanas de mayor tamaño e importancia de cuantas se han descubierto hasta la fecha en la provincia de Alicante, según la información facilitada por el equipo de arqueólogos del Museo de La Vila.

El trabajo de investigación del arqueólogo municipal Diego Ruiz, “Las termas públicas del Municipium romano de Villajoyosa”, que se ha desarrollado en el Museo Municipal durante cinco años hasta ahora, ha permitido desvelar muchos aspectos de estas termas, uno de los monumentos romanos más importantes y uno de los hallazgos arqueológicos valencianos más sobresalientes de la última década, según el Servicio de Arqueología del Museo Municipal. Uno de los datos novedosos y de mayor relevancia de cuantos se han descubierto es la fecha en que se construyeron las termas de Allon, entre el año 85 y el 110 d.C.

La concejala de Cultura, Loli Such, ha destacado la importancia de este trabajo de investigación que “aporta nuevos datos que ponen de relieve la importancia de este monumento tanto por su magnífico estado de conservación como por constituir la prueba monumental de la localización de la cuarta ciudad romana de la provincia de Alicante. Estos hallazgos han derivado en la puesta en marcha de un proyecto de musealización que permitirá su visita pública y las convertirá en un atractivo de turismo cultural de primer orden”.

La investigación ha contado con 3 toneladas de tejas y ladrillos, así como mármoles decorativos, monedas o cerámica de mesa que han permitido perfilar la fecha en la que se construyó este complejo monumental, entre el año 85 y el 110 d.C., al menos diez años después de la concesión por parte del emperador Vespasiano de la categoría de “municipium” a la ciudad romana de Villajoyosa.

El arqueólogo Diego Ruiz también ha descubierto cómo funcionaba el baño en estas termas. Según la investigación, el bañista realizaba un recorrido lineal: del vestuario (“apodyterium”, todavía sin excavar) pasaba a una sala donde se lavaban y se daban masajes (“unctorium”), después a una “sauna” (“caldarium”) con piscinas de agua caliente (“alvei”), para pasar a una sala de ambiente templado (“tepidarium”, donde pasaban más tiempo y se dedicaban a conversar) y finalmente se dirigían a una sala en la que podían darse un baño de agua fría en una piscina monumental (“frigidarium”).

La investigación apunta a la posibilidad de que hubiera también cerca del vestuario otra piscina más grande (“natatio”) que permitía nadar y que todavía no se ha excavado. Un espacio libre, que no se edificó, inmediato al complejo, con vistas panorámicas sobre el cauce del río, pudo utilizarse como “palestra”, una especie de gimnasio al aire libre.

Ubicadas en el centro neurálgico de la ciudad
Gracias a este trabajo también se ha conocido el sistema de calefacción de las termas, con un falso suelo bajo el cual circulaba el aire caliente desde un horno contiguo. El sistema (llamado “hypocaustum”) unía esta cámara subterránea con cámaras huecas en las paredes y en las bóvedas del techo, lo que permitía distribuir mejor el calor, e impedía que se formaran las molestas gotas frías que de otra forma caían sobre los bañistas por la condensación del vapor en los techos.

“La monumentalidad y la ubicación en el centro neurálgico de la ciudad de las termas llevan a pensar que el acceso de los bañistas se haría desde una entrada monumental desde el foro municipal (plaza pública). Hasta el momento el área excavada nos muestra tan sólo una parte, entre la mitad y dos tercios de la extensión real del gran balneario”, ha explicado el Director del Museo Municipal, Antonio Espinosa.

La investigación del arqueólogo municipal aporta datos como que en la entrada de las termas, donde se cobraba el acceso, pudo haber una especie de bar; y a lo largo de la calle, dotada de aceras de piedra que se encontró en las excavaciones, se alineaba una serie de tiendas (“tabernae”) a modo de zona comercial, similar a la cercana Calle Colón en la actualidad.

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