El Museo de Villajoyosa incluye en sus colecciones espectaculares piezas textiles únicas de los siglos XVIII y XIX

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de La Vila Joiosa, a través del Museo Municipal y dos restauradoras especializadas en textiles, ha llevado a cabo la restauración de piezas únicas de indumentaria y la fabricación de maniquíes a medida para su futura exposición en el nuevo Museo. Estas tareas fueron subvencionadas por el Ministerio de Cultura en 2009.

Siguiendo los procedimientos desarrollados por el Museo Nacional del Traje, dos restauradoras de textil han intervenido en varias piezas de la Casa Museo La Barbera dels Aragonés, donadas por la Fundación Aragonés. “El resultado obtenido es espectacular, tanto por la minuciosa labor de restauración como por la antigüedad, singularidad y calidad de las piezas”, ha destacado Loli Such, responsable del área.

Para la correcta lectura de las piezas restauradas se han hecho maniquíes a medida con cartón neutro y se han confeccionado faldonajes y crinolinas para dar el volumen correcto. También se han realizado fundas de algodón individuales y perchas acolchadas para su adecuado almacenaje y transporte.

“Los vestidos se pueden montar y exponer con el volumen real que tuvieron sus propietarias o propietarios, lo que ayuda a su conservación y a su contemplación. De alguna forma, es como si de nuevo los estuviésemos viendo pasearse ante nosotros, lo cual sorprende y al mismo tiempo, impacta”, ha explicado Loli Such.

Piezas del S. XVIII y vestidos únicos
Las piezas más antiguas, datadas hacia 1790, son un magnífico chaleco masculino de seda con bordado policromo y un vestido que se conoce como “vestido redondo”. Éste presenta una cintura alta con un corpiño y una falda de una sola pieza. Su peculiaridad reside en que configuró una nueva anatomía femenina que desembocó en el vestido camisero, más conocido como de “estilo Imperio”, del que es su precedente.

El “Estilo Imperio” recibió su nombre del Imperio Napoleónico, en el que la moda se inspiró en la Antigüedad clásica, y más concretamente en el Imperio Romano, y se puso de moda en los primeros años del siglo XIX. Del ejemplar de “vestido redondo” de la Barbera, en raso de seda morado con bordado policromo en el bajo de la falda, hemos encontrado un paralelo casi idéntico en el Instituto de la Indumentaria de Kyoto, en Japón.

Se tiene constancia de poquísimos ejemplares de “vestido redondo” conservados en el mundo: por poner un ejemplo, no hay ningún vestido de este estilo en los fondos del Museo Nacional del Traje de Madrid, que conserva una de las principales colecciones europeas, según ha informado el Museo Municipal.

La dama que llevó este vestido seguramente lo acompañó con un tocado de plumas de avestruz sobre un peinado alto con bucles. “Hay que imaginar este vestido brillando con cientos de diminutas lentejuelas de plata que no se han podido reintegrar porque ya no se encuentran en el mercado”, ha explicado Antonio Espinosa, Director del Museo Municipal.

Además, se han restaurado dos ejemplares del Romanticismo, concretamente entre 1835 y 1850, con faldas amplísimas que se conseguían a base de enaguas superpuestas. Ambos están confeccionados con un material que se conoce como chintz indio o indiana, que son telas estampadas o impresas que Inglaterra importaba de India, pero que después pasaron a producirse en Europa.

Las mujeres que llevaron estos vestidos llevarían el pelo con un recogido bajo con la raya en medio y cubrirían el escote con fichús (pañuelos de telas transparentes como el organdí o la muselina), según los estudios realizados por los técnicos del Museo.

Las restauradoras encargadas han intervenido también en una chaqueta de encaje y en una carpeta bordada del escritorio del doctor José María Esquerdo, ambas piezas de finales del siglo XIX. De este modo, se refuerza la colección de bienes museísticos restaurados de los siglos XVIII y XIX, una de las épocas clave de la historia de la ciudad.

Estado inicial de las piezas y métodos de restauración
El estado inicial de todas estas piezas era bastante grave debido al almacenaje sufrido durante décadas, guardadas en baúles y olvidadas al desamparo de ataques de insectos, animales, suciedad, humedades y calor. Los deterioros que presentaban eran graves pérdidas de tejido, desgarros, perdidas de elementos decorativos, manchas y en varios casos las piezas habían sido modificadas para ser reutilizadas como era costumbre antiguamente.

En estas piezas se han realizado trabajos de restauración como limpiezas mecánicas puntuales, limpiezas acuosas con detergentes tensoactivos aniónicos, alineado de las piezas para devolverles su forma original, tinciones de soportes en sedas, algodones y tules para reintegrar las zonas de tejidos originales perdidos.

“Estas relevantes piezas textiles no sólo nos muestran la evolución histórica de la moda, sino también nos dan las claves de las personas que las vistieron, y muchas pistas de su modo de vida”, ha explicado Antonio espinosa, Director del Museo Municipal.

Por otra parte, resulta complicado ilustrar la evolución de la moda a través de colecciones textiles, porque las familias acaban deshaciéndose de trajes y vestidos cuando mueren sus propietarios, y su conservación es muy difícil.

“El Museo Municipal de Villajoyosa gestiona una de las colecciones más destacadas de la Comunidad Valenciana, con fondos procedentes no sólo de la Casa Museo la Barbera dels Aragonés, sino también procedentes de donaciones de particulares”, ha manifestado Loli Such.

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