El equipo de técnicos del Museo Municipal, ha restaurado el mural conocido como la “Ménade del Mercantil”

La “Ménade del Mercantil” espera ya restaurada a su ubicación en el nuevo Museo de La Vila. Las pinturas de este tipo son típicas de ambientes masculinos en los que se hacían tertulias y se fumaba
La Ménade forma parte de un conjunto de cuatro pinturas murales mitológicas, de carácter erótico, que decoraban las paredes de un reservado del Café Mercantil desde 1909.
El personal de la Sección Municipal de Arqueología, Etnografía y Museos descubrió las pinturas bajo papeles pintados de los años 30. “Nadie en La Vila recordaba ya su existencia y tras un largo trabajo de restauración, subvencionado por el Ministerio de Cultura, ya descansa en los almacenes municipales hasta que el nuevo Museo acoja la pieza”, ha explicado Loli Such, responsable del área.

El panel de la Ménade mide en total 155 x 180 cm, pero se extrajo de la pared del Mercantil en ocho fragmentos rectangulares que se han ensamblado sobre un nuevo soporte para su transporte y exposición. Su nuevo soporte es una plancha de Aerolam de 3 cm de grosor, el mismo material que se utiliza para construir fuselajes de aviones, muy ligero y extraordinariamente resistente, según la información aportada por los restauradores de la pieza.

Una ménade era una danzarina que formaba parte del cortejo del dios del vino, Baco, en la mitología griega y romana. Sostiene en la mano un tirso, símbolo fálico característico de esas diosas, que consiste en una vara que está rematada en una piña. La Ménade está coronada con hojas de vid, típico de los seguidores del dios del vino y la típica piel de cervatillo como vestido.

La ménade del Mercantil está tumbada sobre un ánfora de vino, descansando de la persecución a la que las sometían los sátiros, diosecillos con cuerpo mitad humano mitad de cabra. Esta pintura ilustra el gusto de la sociedad decimonónica por el mundo clásico.

El Mercantil fue inaugurado en 1874. En el primer piso hubo una conocida sala de juego que funcionó hasta la dictadura de Primo de Rivera (1923), cuando se prohibió esta actividad. Al final de la dictadura, con la vuelta de los partidos políticos, se instalaron en ese primer piso los militantes locales de Izquierda Republicana, que formaron en 1931 el primer Ayuntamiento republicano de la Vila Joiosa.
En estos años fue el local más concurrido de la ciudad, e incluso se celebraban partidas de juego clandestinas. Parte de su éxito se debió a la creación de una nueva bebida, el nardo (absenta con café granizado), que se popularizó hasta convertirse en el símbolo de las fiestas de Moros y Cristianos. En este se celebraron tertulias hasta los años 80. Y hasta 2006 siguió siendo el lugar de referencia para el ocio y la gastronomía vilera.

El Mercantil funcionó como una especie de casino local, en el que se reunían círculos políticos y sociales. Las pinturas de este tipo son típicas de ambientes masculinos en los que se hacían tertulias y se fumaba, y en los que estaba prohibida la entrada a las mujeres. El pintor de estas escenas, recientemente identificado como Martí Miquel, conocía bien la iconografía de la mitología grecorromana, que estaba muy de moda en el s. XIX, según ha informado el Museo.

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